IEB en los medios

23 de junio 2023

Ninguneo inversor con los elegidos por Cristina y muchas dudas con el Fondo y los dólares

Por Leandro Gabin

Es una incógnita cómo responderá el mercado a una dupla oficialista poco competitiva (a priori).

«Hubo quilombo, todo podía cambiar». Así se intentó explicar el retraso en la confirmación -luego del ascenso y posterior enfriamiento- de la candidatura de Wado de Pedro y Juan Manzur por el oficialismo, algo que luego oficializó el actual ministro en redes sociales. ¿Por qué se llegó a dudar del anuncio? Hubo un lobby de algunos gobernadores que ven en esta candidatura confirmada para la interna peronista (¿habrá?) un cuarto lugar y cómodo en las PASO.

 

No todos la ven igual: el cristinismo se apoya en un par de pocas encuestas que lo dan «bien» al ahora candidato presidencial, como la de Aresco de Federico Aurelio, donde pelea el segundo puesto a JxC. Se verá.

 

Es una incógnita cómo responderá el mercado a la confirmación de una dupla del oficialismo poco competitiva (a priori). Hay dos teorías: algunos piensan que es casi asegurado el final del kirchnerismo, con lo cual debería haber un bull market argentino mientras que otros creen que no hay que descartar al oficialismo y que en todo caso, la irrupción de Javier Milei con políticas polémicas también tendrá su cuota de incertidumbre. El mercado, quizás, hubiera tomado mejor una contienda entre dos «moderados» que ya conoce, como Sergio Massa y alguien de JxC.

 

¿Y ahora? Jorge Piedrahita, CEO de Gear Capital Partners (una firma de consultoría en Nueva York), dice que el consenso del mercado es que el oficialismo quiere dar batalla por un segundo puesto «con chances de ni siquiera participar en el ballotage» y que priorizará retener la provincia de Buenos Aires.

 

«El temor del mercado es que insisten en evitar corregir variables por lo cual el problema que dejan se hace aún mayor con riesgos de que venga una espiral de híper o que tengamos un estallido social. Por último, se teme también al daño que pueden hacer en los próximos meses», sostuvo el financista.

 

«El mercado local pareciera incorporar en precios un cambio de gestión que, eventualmente, pueda corregir los desvíos macro generados en los últimos años», dice el banco local CMF. «Los mercados locales tanto de renta variable como de renta fija se van posicionando claramente con una mirada puesta ya en el recambio», coincide Invertir en Bolsa (IEB).

 

El rally que vienen experimentando las acciones argentinas (el S&P Merval medido en términos de CCL y ajustado por inflación de EE.UU. en torno a US$ 840, el máximo de toda la gestión de Alberto Fernández y 60% por debajo de los máximos alcanzados durante el 2018, US$ 2.152), es paradigmático. Recién se pinchó este jueves con una toma de ganancias que le borró 3,45%.

 

Y los bonos soberanos (especialmente los Bonares) también registraron una notable performance incrementándose casi 5% durante la semana. Así el spread entre el AL30 y el GD30 se redujo a 22,7%. Sin embargo, los Globales valen en torno a US$ 33 pero cuando los emitió Martín Guzmán valían más del US$ 50.

 

El primer test para el rally local, más allá de los candidatos, será la escasez de dólares: no hay y no se sabe si aparecerán. Parte del sustento del plan Massa candidato era tener el apoyo de Washington y el adelantamiento de los desembolsos (los famosos US$ 10.000 millones) en un sólo tramo o dos. Esa idea de máxima estaría completamente descartada en el FMI que le pide mantener el ritmo de desembolsos actuales teniendo en cuenta que el ministro incumplió todas las metas existentes en el acuerdo.

 

«Hubiera sido muy jugado para el Fondo adelantar la plata a un ministro que se lanza a la campaña presidencial. Los volverían a acusar de financiar a un candidato como ocurrió con Macri», recordó un banquero argentino que pasó por el organismo internacional. ¿Ahora que Massa no es candidato lo harán?, se preguntó. «No creo, ahora es más un Gobierno de salida. A lo sumo que haya una crisis lo veo al Fondo acompañando pero no metiéndose mucho», arriesgó.

 

Por lo pronto, la falta de dólares sigue siendo un problema insalvable para la Argentina. El Gobierno tiene que pagar US$ 2.700 millones al FMI y sólo tiene algo así como US$ 1.500 millones en DEG. Hasta el jueves no se pagó absolutamente nada, ni siquiera algo simbólico, lo que empezó a generar cierto ruido. El organismo informó que el Gobierno lo hará a fin de mes y desactivó ciertos rumores disruptivos que hablaban de que Massa buscaba una negociación «con el cuchillo entre los dientes» para que Washington libere plata. Hubiera sido un disparate.

 

Incluso, porque en julio hay vencimiento de bonos en dólares por US$ 1.000 millones y tampoco hay plata para eso. En el mercado, más teniendo en cuenta el repunte reciente de los bonos, creen que «la plata aparecerá de algún lado». Massa tiene cajas para tocar (dependencias públicas con dólares) y las utilizará para no caer en default con los bonistas privados. La esperanza es lo último que se pierde.